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El nuevo régimen fiscal del ahorro enfrenta a bancos y aseguradoras Print E-mail
01 ene 1970    
Los seguros de vida pasan, con la nueva normativa, a tributar igual que el resto de productos de ahorro, lo que sitúa a las entidades bancarias en directos competidores de las aseguradoras, que tendrán que innovar con la ayuda de los actuarios.

Las compañías de seguros están en alerta por la falta de alicientes de los ciudadanos para invertir en un seguro de vida. Con el nuevo régimen fiscal, los seguros se han equiparado a cualquier otra forma de ahorro, como la inversión en bolsa o fondos de inversión. Esta realidad ha llevado a que las entidades bancarias entren en competencia directa con las aseguradoras. Anteriormente, las plusvalías que se iban generando con un seguro, en función de la duración de la inversión, tenían un descuento, un factor reductor que ya no existe.
Ahora, las compañías de seguros tendrán que innovar, creando nuevas fórmulas para atraer el ahorro y paliar, de algún modo, el perjuicio que les ha causado el nuevo régimen fiscal, que entró en vigor a principios de 2007.


Expertos


Para poder crear, diseñar e innovar, el mercado de seguros ha de valerse de técnicos especialistas que sean capaces de asesorar, cuantificar y evaluar riesgos, que fijen tarifas y analicen la rentabilidad de carteras. El actuario, figura profesional todavía desconocida para muchos, desempeña todas estas funciones y, además, “cada vez más están entrando en el asesoramiento en inversiones en el campo del seguro”, según señala Juan Marina, actuario de Aon Consulting, consultora especializada en previsión social y recursos humanos.
Asimismo, cada vez que una compañía de seguros saca al mercado un nuevo producto, los actuarios realizan un informe o nota técnica, que debe ir firmada por un profesional colegiado. Alfredo Rey, actuario de Aon Consulting explica que “en dicho informe ha de constar cómo se diseña el producto, cómo se lleva a cabo el cálculo del riesgo, beneficios e inconvenientes que tendrá para la compañía usuaria, así como el cálculo de la rentabilidad en función de diversas hipótesis”
En su día a día, en el desempeño de su labor estos expertos se encuentran con la dificultad derivada de su extremado tecnicismo. Paz Pinilla y Ángel Marín, ambos actuarios de Deloitte, explican que dentro de las compañías a veces se les considera un “mal necesario”, siendo tachados de “personal muy técnico, volcado en las cifras y en la rentabilidad”.
En cuanto a las vías de acceso a la profesión, en muchos casos el perfil es un licenciado en Economía o Empresariales con formación en actuariales, pero en otros, la titulación es diferente. “En los seguros de vida hay más especialización en el área de empresas y económicas y, en no vida, hay mucha gente con un perfil estadístico de licenciado en exactas”, señala Paz Pinilla.
A nivel profesional, los actuarios se divide entre especialistas entre seguros de vida y no vida.
Según afirman los expertos de Deloitte y Aon Consulting poco tienen en común uno y otro. “Los actuarios de vida tradicionalmente se han centrado mucho en la parte financiera y, los de no vida en la parte estadístico-matemática de estudios multivariables para ver relaciones” destaca Ángel Marín, a la vez que puntualiza que ahora, con los nuevos cambios normativos que se avecinan “el actuario va tener que conocer muchas más partes del negocio y riesgos que tradicionalmente no se daban”.
La sensibilización con todas las áreas de negocio es algo que al actuario se le va a exigir cada vez más. “Hay que gestionar bien la técnica, los precios, ver cómo se pueden discriminar los riesgos, qué factores se pueden tener en consideración para ser más competitivos en los segmentos que dan mejores resultados”, destaca Padilla.
En cuanto al desconocimiento de la figura del actuario, Alfredo Rey lo achaca al hecho de que, en España, la única vía de previsión social posible hasta la década de los setenta era la Seguridad Social. “Hasta no hace mucho tiempo, para el ahorro, sólo estaba la Seguridad Social y los productos individuales, pero no los planes de pensiones.
Hay que tener en cuenta que la Ley de Planes de Pensiones es de 1987”, afirma Rey, quien a su vez destaca que la carrera actuarial ha adolecido tradicionalmente de elitismo, habiendo tan sólo ochenta actuarios colegiados cuando él empezó en la profesión, a finales de la década de los ochenta.

Hacienda impulsa el desarrollo de la Administración virtual

El Ministerio de Economía cuelga en su web los planes de fomento del uso de las nuevas tecnologías en las entidades públicas.
 El Ministerio de Economía y Hacienda quiere mantener su posición de vanguardia en el ámbito de la Administración electrónica al objeto de contribuir a uno de los principales objetivos de la política económica del Gobierno, “la transparencia y accesibilidad universal a la información económica y estadística”. Asimismo, el departamento que dirige Pedro Solbes considera preciso dar “un mayor empuje” al desarrollo externo e interno de la Administración electrónica para impulsar la productividad, otra de las metas del Ejecutivo.
 
En línea con estos propósitos, la web del Ministerio de Economía y Hacienda permite desde ayer consultar el Plan de Impulso y el Plan Director del Ministerio, que son la respuesta a la necesidad de un mayor avance de la Sociedad de la Información y de la Administración Electrónica y que suponen una continuación a los pasos ya dados por Hacienda en este sentido, como son las aportaciones de la Agencia Tributaria para agilizar los trámites de declaración del IRPF o la certificación electrónica de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre.

Los planes

Concretamente, el Plan Director (PDAE) identifica las mejoras a aplicar en el avance de la Administración Electrónica en el Ministerio y marca las directrices para desarrollos futuros. Por su parte, el Plan de Impulso (PIAE) recoge diferentes proyectos de Administración Electrónica que llevarán a cabo cada una de las unidades que conforman el Gabinete coordinado por Solbes.

La separación de ambos planes está justificada, según explican en el Ministerio, por su distinta naturaleza y objetivos. Así, el PDAE pone su atención en la detección y remoción de los obstáculos comunes que pueden frenar el desarrollo de la Administración Electrónica en el Ministerio de Economía. Con su elaboración se pretende facilitar el futuro trabajo en esta materia, fundamentándolo en unas bases “sólidas, simplificando y haciendo más económico el desarrollo de proyectos futuros”. 

El PIAE, sin embargo, es un conjunto de proyectos específicos que determina las inmediatas áreas de atención preferente del departamento. Así, entre otras muchas cuestiones, dentro del Plan de Impulso se ha detectado la necesidad de que el Ministerio disponga de un Centro de Atención de Usuarios, tanto internos (trabajadores del departamento), como externos (ciudadanos y empresas que deseen utilizar los servicios telemáticos) que resuelva problemas relacionados con la infraestructura; usabilidad de las aplicaciones y orientación para una mejor utilización de los servicios electrónicos del ministerio.